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La COVID-19 y las nuevas

formas de hacer Ciencia

Natalia Carrión R.

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En los últimos 200 años, la ciencia moderna ha protegido sus formas y métodos con un especial cuidado. Sin embargo, las pandemias tienen el hábito de retarla y apresurarla tanto como en los tiempos de guerra. Y como es de esperarse la COVID-19 ya está transformándola.

Colaboración, Interdisciplinaridad y Ciencia Abierta

La ciencia es fundamentalmente internacional. A pesar de esto, la colaboración científica internacional sigue siendo mayormente una "normalidad" para los países desarrollados.

No obstante, el nuevo coronavirus ha cambiado todo y la cooperación científica ha sido posible, inclusive, a pesar de pronunciamientos nacionalistas.  De hecho, para el mes abril, la plataforma GISAD (Global Initiative on Sharing All Influenza Data) ya contaba con alrededor de 12.000 genomas de COVID-19 en su repositorio.  Los ensayos clínicos para terapias y vacunas, por su parte, se están llevando a cabo mediante la cooperación de países como EE. UU., Italia, Inglaterra, Alemania, España y China. Es así que, para el 20 de abril, la Organización Mundial de la Salud ya contaba con un registro de 71 candidatos a vacunas en evaluación preclínica (ensayos en células y animales); y de un total de 5 ensayos clínicos en fase inicial (World Health Organization, 2020).

 

Todo esto ha sido posible debido a la práctica de una ciencia abierta entre investigadores e instituciones.  Se han ofertado recursos materiales, desde reactivos y softwares, hasta las habilidades técnico-científicas de los jóvenes investigadores en biociencias (Cooney, 2020).

Por otro lado, virólogos, ecólogos, epidemiólogos, matemáticos, sociólogos, salubristas y médicos han podido sentarse en una misma mesa de discusión con más frecuencia de la que han experimentado en toda su carrera. Y, aún más sorprendente, ahora, en dicha mesa, se incluyen representantes de gobierno, empresas y asociaciones civiles (Jarvis, 2020).

Algunos expertos comparan este nivel de colaboración, inversión y sincronización hacia un único objetivo; con eventos históricos, como la lucha contra la pandemia del SIDA y el Proyecto Manhattan. Claro, con una gran diferencia: hoy en día contamos con Internet.

Actualmente, los investigadores viven la colaboración de una forma diferente, ya que la comunicación es en tiempo real, permanente y diversa. Los científicos se han volcado a plataformas como Zoom, Slack y Twitter para diseccionar los últimos estudios del COVID-19 (Wetsman, 2020). Los hilos de Twitter se han convertido en los nuevos tutoriales diarios para muchos médicos.

Otro cambio radical es la predisposición de la academia por compartir primero y publicar después.  Aquí hay que señalar la excelente labor de las plataformas de pre-publicación, pues para el 26 de abril ya existían 2,234 artículos relacionados con la COVID-19 en bioRxiv y medRxiv. Una actitud que no se observó para el caso de las recientes epidemias del Zika y del Ébola (Johansson et al., 2018).

Finalmente, uno de los cambios más fundamentales que la ciencia va a vivir, es tener que sumergirse en un pensamiento sistémico y de estrategias globales. La investigación en ciencia básica de la COVID-19 tiene tanta prioridad como adelantarnos a resolver los problemas de manufactura y logística que se nos avecinan (Le et al., 2020). En este punto, algunos expertos señalan que una posible solución sería transferir la tecnología de producción de vacunas a más países y lo más pronto posible (Berkley, 2020; Brilliant, 2020).

Por supuesto, aún queda mucho por resolver para que todos los sistemas sanitarios nacionales sean resilientes a pandemias globales, la presente y las futuras (Shaikh, 2020). Pero la ciencia, ciertamente, está viendo una nueva cara de sí misma y reconociendo sus inmensas capacidades tecnológicas cuando los incentivos de la academia quedan bajo la alfombra, y las estructuras nacionales y globales se alinean para apoyar este pilar fundamental de las sociedades modernas y, por supuesto, de la Humanidad.

Referencias:

Berkley, S. (2020, marzo). The quest for the coronavirus vaccine. Ted-Talk. https://www.ted.com/talks/seth_berkley_the_quest_for_the_coronavirus_vaccine

 

Brilliant, L. (2020, abril). A global pandemic calls for global solutions. Ted-Talk. https://www.ted.com/talks/larry_brilliant_a_global_pandemic_calls_for_global_solutions

 

Cooney, E. (2020, marzo 24). A call to scientists: Share your bench skills to fight Covid-19—STAT. https://www.statnews.com/2020/03/24/call-to-scientists-share-skills-resources-covid19/

 

Jarvis, L. (2020, abril 17). How the coronavirus will transform science [News]. Chemical & Engineering News. https://cen.acs.org/biological-chemistry/infectious-disease/coronavirus-transform-science/98/i14

 

Johansson, M. A., Reich, N. G., Meyers, L. A., & Lipsitch, M. (2018). Preprints: An underutilized mechanism to accelerate outbreak science. PLOS Medicine, 15(4), e1002549. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002549

 

Le, T. T., Andreadakis, Z., Kumar, A., Román, R. G., Tollefsen, S., Saville, M., & Mayhew, S. (2020). The COVID-19 vaccine development landscape. Nature Reviews Drug Discovery. https://doi.org/10.1038/d41573-020-00073-5

 

Shaikh, A. (2020, marzo). Why COVID-19 is hitting us now—And how to prepare for the next outbreak. Ted-Talk. https://www.ted.com/talks/alanna_shaikh_why_covid_19_is_hitting_us_now_and_how_to_prepare_for_the_next_outbreak

Wetsman, N. (2020). How Twitter is changing medical research. Nature Medicine, 26(1), 11-13. https://doi.org/10.1038/s41591-019-0697-7

 

World Health Organization [WHO]. (2020). Draft Landscape of Covid-19 candidate vaccines- 20 April 2020. https://www.who.int/blueprint/priority-diseases/key-action/novel-coronavirus-landscape-ncov.pdf

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