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Comunicando ciencias

en tiempos de infodemia y posverdad

Andrés Espinoza Cara

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@aespinozacara

Desde inicios de este año, la pandemia de la enfermedad COVID-19, producida por el virus SARS-Cov2, es la principal noticia en el mundo. Esto ha generado un desafío a la comunicación científica sin precedentes por dos motivos principales: i) la rapidez con la que se propagó mundialmente la pandemia y ii) la cantidad de información generada en el mundo, donde cada persona puede producir contenidos. Términos y definiciones no conocidos llegaron para instalarse como PCR, test rápidos, test lentos, ADN, ARN, retrovirus, anticuerpos etc. La cantidad de información circulante hizo que el Director General de la OMS, Tedros Adhanom-Ghebreyesus (2020), anunciara la presencia de otra epidemia: la infodemia.

 

Esta cantidad abrumadora de información causa estrés, confunde y genera muchas emociones encontradas. La avalancha de información termina desinformando y da vía libre a la aparición de mitos alrededor de la enfermedad, entrelazadas con teorías de conspiración y de personas que las apoyan, diciendo ser expertas, pero no lo son. Algunas de estas posturas sostienen desde que el virus no existe, que es un plan de la élite mundial para diezmar a la humanidad, que su aparición se debe a las antenas de 5G, que la vacuna sería para implantar chips, etc. (El-Mourjany, 2020; Kiernan, 2020) Estas posturas son lo que se denomina posverdades (Nogués, 2019a). La posverdad es un fenómeno que se da en un grupo de personas sobre la posición frente a un determinado tema, donde la evidencia que hay detrás de aquel, se ve eclipsada por la idiosincrasia y las emociones vinculadas al mismo. Uno de los casos que mejor ejemplifica esto es de las posiciones antivacunas por grupos de madres realmente preocupadas por los riesgos que pueden tener en sus hijos (Nogués, 2019a).

La forma tradicional de comunicar y educar en ciencias

 

Desde hace décadas, hemos enseñado y comunicado ciencias de manera acrítica e irreflexiva (Hodson, 2008). La manera tradicional de enseñar y comunicar ciencia se realiza de manera unidireccional, donde el único objetivo es simplificar el contenido científico. En este formato de enseñanza, la información se transmite del libro de texto o profesores a los estudiantes como si el conocimiento fuera verdad absoluta, sin instancias donde se lo contextualice, historice y problematice. En la formación tradicional aparecen imágenes y conceptos que sólo tienen significado para los científicos, dejando fuera a otros interlocutores. En este tipo de transmisión también comunica un (falso) paralelismo entre hacer ciencia y comunicarla: la ciencia parece ser una única verdad neutral y también lo parecen su educación y su comunicación (Hodson, 2009). Sin embargo, hace ya bastantes años que contamos con estudios de naturaleza de la ciencia (epistemología, historia, sociología y antropología de las ciencias) que han demostrado que esto no es así (Hodson, 2008, 2009). Para comunicar ciencia hay que conversar sobre cómo se hace ciencia.

La comunicación en ciencias como participación y diálogo

 

La comunicación de hoy es efectiva si construye conversaciones sociales (Bregant, 2018). Para comunicar ciencia, se necesita generar emociones en los otros individuos, teniendo en cuenta los intereses locales que tienen las personas del grupo con el que se está conversando. Por ejemplo, de nada sirve explicar las técnicas de bioinformática filogenética, que aportan evidencia sobre el origen natural del virus, a un grupo de personas que, por motivos emocionales, creen que el virus fue creado en un laboratorio. Explicar ciencia sin tener en cuenta la posición emocional de las personas interlocutoras sólo generará en ellas un mayor rechazo por la ciencia.

Guadalupe Nogués (2019b) nos da tres sugerencias a la hora de hablar de estos temas con otras personas:

  • Buscar el pluralismo de voces, por más que éstas vayan en contra de nuestra postura. Sólo si se incluye el disenso se puede construir un verdadero consenso.

  • Aprender a conversar mejor. La escucha activa es entender el punto de vista del otro. Conversar no es esperar nuestro turno para dar una avalancha de datos insistiendo en nuestro punto.

  • Separar las ideas de las personas. En general, si se ataca una idea, se ataca a la persona. Siempre hay que respetar a las personas, las ideas tienen que ganarse el respeto.

 

Ahora bien, ¿cómo podemos utilizar estas sugerencias cuando comunicamos ciencia? Una de las propuestas más acordadas es pasar de hablar “de” ciencia a hablar “sobre” ciencia, es decir, sobre la naturaleza de la ciencia (Hodson, 2008). Algunos de los puntos a tratar son, por ejemplo, cómo se hace ciencia, cómo se valida el conocimiento, cómo surgió a lo largo de la historia, las discrepancias que hay dentro de la comunidad científica, la dimensión política de la ciencia, los conflictos de intereses, abordar seriamente los movimientos anticientíficos sin caer en la descalificación de personas, etc. También hay que considerar que personas ajenas a la comunidad científica puedan hacer aportes genuinos a ese conocimiento y, por lo tanto, se tienen que promover instancias donde los públicos se puedan apropiar de ese conocimiento y generar aportes a él. (Hodson, 2014)

 

En un mundo donde todos tienen algo para decir, las dinámicas de comunicación no pueden seguir siendo unidireccionales, reveamos nuestras prácticas, hablemos sobre ciencia e invitemos a todas las personas a participar.

Referencias:

Adhanom-Ghebreyesus, T., & Ng, A. (2020, February 18). Desinformación frente a medicina: hagamos frente a la ‘infodemia.’ Retrieved May 2, 2020, from https://elpais.com/sociedad/2020/02/18/actualidad/1582053544_191857.html

 

Bregant, L. (2018, November 6). ¿Cómo aprender a confiar nuestro panda? . Retrieved May 3, 2020, from https://medium.com/@lisandrobregant/c%C3%B3mo-aprender-a-confiar-nuestro-panda-cuando-b8b014185fda

 

El-Mourjany, M. (2020, April 29). El virus comunista y el plan de Bill Gates para controlar el mundo: las teorías conspirativas más locas sobre la pandemia. Retrieved May 3, 2020, from https://www.pagina12.com.ar/262850-el-virus-comunista-y-el-plan-de-bill-gates-para-controlar-el

 

Hodson, D. (2008). Towards scientific literacy: A teachers’ guide to the history, philosophy and sociology of science. Brill | Sense. https://doi.org/10.1163/9789087905071

 

Hodson, D. (2009). Teaching and Learning about Science: Language, Theories, Methods, History, Traditions and Values. Brill | Sense. https://doi.org/10.1163/9789460910531

 

Hodson, D. (2014). Becoming Part of the Solution: Learning about Activism, Learning through Activism, Learning from Activism. In J. Bencze & S. Alsop (eds.), Activist science and technology education (Vol. 9, pp. 67–98). Dordrecht: Springer Netherlands. https://doi:10.1007/978-94-007-4360-1_5

 

Kiernan, S. (2020, April 29). La pandemia la creó Bill Gates o los celulares. Retrieved May 3, 2020, from https://www.pagina12.com.ar/260355-la-pandemia-la-creo-bill-gates-o-los-celulares

 

Nogués, G. (2019a). Pensar Con Otros: Una Guía De Supervivencia En Tiempos De Posverdad. El Gato Y La Caja. https://elgatoylacaja.com.ar/pensar-con-otros/

 

Nogués, G. (2019b). Cómo hablar con otros que piensan distinto. Retrieved May 3, 2020, from https://www.youtube.com/watch?v=ESwDIXXyh_Y&t=760s

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