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Neoliberalismo y rol del Estado

ecuatoriano en la lucha contra la COVID-19

Matthieu Le Quang

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@compamatt

La crisis sanitaria iniciada con la pandemia de la COVID-19 ha puesto en el centro de atención al Estado: se ha escuchado mucho que se necesita de la presencia de un Estado fuerte que pueda garantizarnos protección socioeconómica. Lo que contrasta con las políticas del gobierno ecuatoriano que, desde 2018, ha dado un giro ideológico hacia el neoliberalismo.

Primero debemos precisar que el neoliberalismo no se caracteriza por la ausencia del Estado (Laval & Dardot, 2016).  Más bien, éste necesita de la acción del Estado para crear las condiciones favorables a la expansión de la libre competencia, la libre circulación de los capitales, someter a los países e individuos al orden económico, disminuir el precio del trabajo y la carga tributaria para las empresas, etc. Además, como se observó durante las protestas de octubre de 2019, el neoliberalismo tiende a ser autoritario, al necesitar de los brazos armados del Estado (policía y ejército) para imponer sus políticas.

En la gestión frente a la pandemia, el gobierno ecuatoriano viene usando los mismos principios que han guiado su política desde hace varios meses: el neoliberalismo autoritario. Si la mayoría de los gobiernos en el mundo han puesto a la salud y a la vida como prioridades absolutas durante esta crisis, por encima de lo que constituye normalmente su principio de acción política, es decir, el crecimiento económico y la reducción del rol del Estado en la economía; en Ecuador pasa todo lo contrario. El ejemplo más claro es la prioridad en el pago de la deuda externa en vez de financiar el sector de la salud y otras políticas para reducir los impactos de las crisis económica y social. El gobierno deja la gestión socioeconómica de la crisis a la ayuda humanitaria y en manos del sector privado y de la sociedad civil. Es decir, el Estado admite que no tiene las capacidades de enfrentar las consecuencias negativas y proteger a su población frente a esta pandemia, por su debilitamiento de los últimos dos años.

La gravedad de la crisis sanitaria no es una fatalidad, es consecuencia de decisiones políticas y de políticas públicas que se han implementado. Los despidos de personal de la salud pública y la desinversión del Estado en este sector en los últimos años no ayudaron ni a prepararse, ni a afrontar ahora esta pandemia: falta de personal, camas, suministros médicos, etc. Según cifras de la Unidad de Análisis de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central del Ecuador, el presupuesto de inversión en salud pasó de USD 306 millones en 2017 a USD 201 millones en 2018 y USD 110 millones en 2019. Además de la subejecución del presupuesto en inversión del sector salud: si en 2017 se alcanzaba a realizar el 87% del gasto, en 2018 y 2019 bajó a alrededor del 70% (Báez, 2020).

La gestión política de la crisis se puede caracterizar como autoritaria, sobre todo, a través de la restricción de libertades y el disciplinamiento de la población (mediante multas o arrestos si es necesario). La consigna de quedarse en casa como medida de distanciamiento social ha sido acompañada por la declaratoria del estado de excepción, un toque de queda cada vez más severo y el cierre de las fronteras. Incluso la provincia del Guayas fue declarada “zona especial de seguridad” al mando del ejército (González, 2020).  Los abusos y violencias policiales y militares durante controles son denunciados por organizaciones de derechos humanos (Mujeres de Frente, 2020; DDHH_Alianza, 2020).

Los discursos que han acompañado esta disciplina social mezclan el miedo y las proclamas de guerra con la transferencia de la responsabilidad de la crisis sobre los individuos y su comportamiento: no es el sistema sanitario desfinanciado y privatizado que no funciona, sino que la crisis sanitaria es culpa de personas irresponsables que se comportan mal saliendo de su casa. Nos dicen cómo comportarnos y nos regañan si no reaccionamos lo suficientemente rápido o bien a sus instrucciones.

Entonces, vemos que reclamar el retorno del Estado puede ser una consigna peligrosa si no se especifica qué tipo de Estado se quiere. Quedarse en casa no es una medida suficiente sin una fuerte inversión pública en salud, sin el apoyo estatal a las actividades económicas y al acceso a alimentos, medicinas y servicios básicos de los sectores más vulnerables de la población, sin protección laboral, sin el respeto de los derechos fundamentales. Defender lo público es defender un Estado que esté al servicio de la gente, no como un favor del Estado a los ciudadanos y ciudadanas, sino como un principio de solidaridad social, que tiene como finalidad la satisfacción de las necesidades de la sociedad.

Referencias:

Alianza de Organizaciones por los derechos de los seres humanos [DDHH_Alianza]. (25 de marzo de 2020). Ante las reiteradas denuncias de abusos por parte de la fuerza pública, nos pronunciamos [Actualización de estado de Twitter]. Recuperado de https://twitter.com/DDHH_Alianza/status/1242950579606953988
 

Báez, A. (16 de abril del 2020). Unidad de Análisis de Coyuntura: En 2019 la “inversión” en despidos del sector salud es más alta que la inversión en infraestructura, equipamiento y mantenimiento. Quito, Ecuador Recuperado de https://coyunturauceiie.org/2020/04/16/en-2019-la-inversion-en-despidos-del-sector-salud-es-mas-alta-que-la-inversion-en-infraestructura-equipamiento-y-mantenimiento/

 

González, M. (18 de marzo). Romo anuncia que las Fuerzas Armadas manejarán la provincia de Guayas. Primicias.  Recuperado de https://www.primicias.ec/noticias/sociedad/romo-fuerzas-armadas-manejaran-guayas/

 

Laval, C., & Dardot, P. (2016). Ce cauchemar qui n'en finit pas, Comment le néolibéralisme défait la démocratie. [Esta interminable pesadilla, cómo el neoliberalismo derrota a la democracia.]

 

Mujeres de frente. (24 de marzo de 2020). Ecuador. Una familia cercana a Mujeres de Frente salió a pedir comida en el sector del Camal para sobrevivir al aislamiento social. Agentes de la Policía Nacional del Ecuador les retuvieron y llevaron al retén donde fueron obligadxs a comer CRUDO todo lo que recibieron AL GRITO DE ¡NO DEBEN MENDIGAR! [Actualización de estado de Facebook]. Recuperado de https://m.facebook.com/296543660886198/posts/687183475155546/

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