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SARS-CoV-2 o COVID-19

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Fernando Ruiz Jiménez

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Agradecimiento especial a José Humberto Pérez Oláis y a Aldo Eduardo Torres Zamudio por la ayuda en la elaboración y revisión de este texto.

El SARS-CoV-2 es miembro de la familia de los coronavirus, los cuales son nombrados así debido a que las proteínas que cubren su superficie asemejan una “corona solar” al ser observados bajo un microscopio electrónico (véase Figura 1). El SARS-CoV-2 es el agente causal de la COVID-19 (Coronavirus disease 2019 o enfermedad por coronavirus 2019). Es un patógeno que comenzó a contagiar a la población humana a finales de 2019 y es “pariente” de otros virus respiratorios de importancia médica, como el virus del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) (World Health Organization, 2012) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (Middle East respiratory syndrome o MERS), además de otras cepas de coronavirus que se han vuelto de transmisión habitual entre humanos (i.e.: 229E, HKU1, NL63, OC43) (WHO, 2019). En general, se estima que el 2 % de la población son portadores sanos de alguno de los coronavirus de transmisión habitual y son responsables de entre el 5 % y el 10 % de las infecciones respiratorias agudas (Chen et al., 2020).

Figura 1.- Imagen del SARS-CoV-2 producida usando microscopia electrónica

Esta familia de virus ha emergido en diversas regiones del mundo y ahora se conoce que los huéspedes originales son animales que han tenido contacto con seres humanos, produciendo manifestaciones clínicas, es decir, causando enfermedades. En el caso del SARS-CoV, fue detectado inicialmente en 2002 en la región de Guangdong, China; existe la hipótesis de que el reservorio natural fue una especie de murciélago que después tuvo contacto con civetas, una especie de mamífero carnívoro de la familia Viverridae que se distribuye ampliamente por la India, el sur de China e Indochina ;y, finalmente, con seres humanos (WHO, 2012). Mientras que, en el caso del MERS-CoV, detectado en Arabia Saudita en 2012, el reservorio parecen ser los camellos; sin embargo, la evidencia apunta a que el virus se originó en murciélagos en un pasado distante y, posteriormente, fue transmitido a la población de camellos en Arabia Saudita (WHO, 2019).

Una de las características de los coronavirus es haber pasado de un huésped animal a uno humano (a este fenómeno se le conoce como enfermedad zoonótica / transmisión zoonótica). Este comportamiento se repite en el caso de la COVID-19, ya que el origen de esta enfermedad se reportó en un mercado de animales vivos en Wuhan, China donde conviven animales como serpientes, aves y mamíferos; que previamente, han demostrado ser transmisores de virus miembros de la familia de coronavirus (Andersen et al., 2020; Cyranoski, 2020).

Síntomas y complicaciones

Se conoce que algunos de los síntomas comunes asociados a la COVID-19 son: fiebre, tos seca y cansancio. Además, algunos pacientes han presentado: dolor, congestión nasal, inflamación de garganta y diarrea. Estos síntomas son usualmente leves y comienzan de manera gradual. La mayoría de las personas contagiadas (cerca del 80 %) se recuperan de la enfermedad sin la necesidad de tratamiento hospitalario; mientras que el restante 20% desarrollan dificultades respiratorias o cuadros graves de la infección. Los adultos mayores y personas que padecen condiciones médicas preexistentes como: hipertensión, problemas cardiacos y pulmonares, diabetes o cáncer, corren mayor riesgo de desarrollar un cuadro clínico serio. Sin embargo, cualquier persona puede ser infectada por el virus y enfermar seriamente.

Diversas investigaciones han apuntado a que el virus incluso tiene la capacidad de infectar neuronas del sistema nervioso (Asadi-Pooya & Simani, 2020). Es importante señalar que, a pesar de que un paciente presente síntomas leves o incluso que no presente ningún síntoma (asintomático), puede ser transmisor del virus (WHO, 2020d).

 

Vale la pena recalcar que existen otro tipo de enfermedades preexistentes como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, hipertensión, entre otras; que pueden afectar el desarrollo y evolución de la enfermedad (Gao et al, 2020).Una de las claves para entender la mortalidad en los países que han sido azotados de manera más enérgica por el virus, es la edad de su población. Italia, que hasta inicios de mayo era el epicentro de la epidemia en Europa, cuenta con un 22.08 % de personas mayores de 65 años (5, 949,560 hombres y 7,831,076 mujeres estimados en 2020), lo que ayuda a explicar el impacto tan severo que tuvo en su población. Además de lo anterior, la disparidad en la mortalidad a nivel mundial puede deberse también a la diferencia entre la eficiencia de sus sistemas  de salud y la respuesta social a las recomendaciones de salud en cada país.

Diagnóstico

La técnica de diagnóstico certificado por las autoridades sanitarias como la OMS, es la reacción en cadena de polimerasa (PCR por sus siglas en inglés). La PCR es  una técnica de biología molecular, en la cual se busca el material genético del virus (en este caso, el ácido ribonucleico o ARN) en muestras procedentes de pacientes infectados. El  Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos de América (Centers for Disease Control and Prevention o CDC) desarrolló un método que busca específicamente a los genes de la proteína que interactúa y protege el material genético conocida como  nucleocápside o N (compuesta de tres fragmentos N1,N2,N3 ), mientras que Corman y colaboradores desarrollaron un método de diagnóstico que tiene como blanco a los genes de la polimerasa dependiente de ARN (RdRp), Envoltura (E), y N (Corman et al., 2020; Waggoner et al., 2020).

Tratamientos y vacunas

El tratamiento actual es sintomático y no se cuenta con antivirales específicos ni vacunas que puedan ser usadas como profilaxis. No obstante, diversas entidades de salud están realizando pruebas de seguridad y efectividad para fármacos usados para tratar otras enfermedades, como la cloroquina e hidroxicloroquina, empleada para la prevención y tratamiento de la malaria o enfermedades autoinmunes, como el lupus y artritis reumatoide. Hasta el momento, no se ha encontrado evidencia que pruebe la efectividad de estos compuestos contra el virus. Por el contrario, se han observado efectos adversos como: latidos cardíacos irregulares, mareos o desmayos. Hay que recalcar que ninguno de estos medicamentos debe ser ingerido sin prescripción médica y sin la correcta supervisión del personal de salud (Food and Drug Association, 2020a).

 

El 29 de abril de 2020, la compañía farmacéutica Gilead anunció que están realizando estudios con el fármaco Remdesivir (creado inicialmente para el tratamiento del virus del Ébola) y su impacto en pacientes con COVID-19 hospitalizados, utilizando un esquema de 5 y 10 días de tratamiento. Hasta el 3 de mayo, se continúa evaluando la seguridad y efectividad del tratamiento y se espera que los resultados estén disponibles en las próximas semanas (Gilead, 2020).

 

Otro protocolo en marcha involucra el uso de plasma de pacientes recuperados, transfiriendo este a pacientes enfermos. El plasma contiene anticuerpos generados contra el virus que podrían ayudar a reducir el tiempo en el que se resuelve la infección y a disminuir gravedad de los síntomas, esto es conocido como inmunidad pasiva (FDA, 2020b).

 

En cuanto al desarrollo de vacunas, diversas compañías a nivel mundial han volcado sus esfuerzos en el desarrollo de una vacuna segura y efectiva (WHO, 2020c). Se espera que en los próximos meses concluyan los ensayos clínicos y se tengan candidatos viables para su aplicación. El motivo por el cual una vacuna puede tardar hasta años en desarrollarse es debido a que se deben de hacer pruebas en las cuales se demuestre que es capaz de despertar las defensas de la persona, así como ser segura para su aplicación, esto quiere decir, que sea tolerada por las personas y no presente efectos adversos significativos.

Posibles casos de reinfección por el virus

Finalmente, existe la preocupación de que pacientes recuperados de la infección por SARS-CoV-2 se puedan reinfectar por el virus. Aunque aún no existe evidencia suficiente que respalde estas observaciones. En China, un grupo de investigadores se planteó estudiar este problema usando como modelos macacos Rhesus (especie usada ampliamente en la investigación biomédica). Sus resultados muestran que los macacos produjeron anticuerpos neutralizantes contra el virus durante la primera infección y, al ser expuestos una segunda vez al SARS-CoV-2, no se registró la aparición de síntomas de la enfermedad ni la presencia de material genético en las muestras obtenidas (Bao et al., 2020)Aunque estos resultados se muestran prometedores, se requiere profundizar la investigación  para comprender completamente la respuesta del sistema inmune contra el virus.

Prevención e higiene

De manera general, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda exhaustivamente el lavado de manos con agua y con jabón, así como la aplicación de geles o soluciones alcohólicas con un porcentaje de alcohol de al menos 70% de manera regular. Estas medidas son efectivas para reducir la propagación del virus, debido a que éste contiene lípidos (grasa) en su superficie y es fácilmente inactivado por detergentes.

La distancia social también es una estrategia que ayuda a minimizar la aparición de nuevos casos, ya que, al mantener una distancia de al menos un metro entre individuos, se aminora el contacto con fluidos provenientes de estornudos o tos de personas contagiadas.

Se aconseja que, si se tose o estornuda, se haga sobre un pañuelo desechable o en el interior del codo para evitar la propagación de aerosoles que contengan al virus.

Se debe evitar tocar nariz, ojos y boca; puesto que las manos, al estar en contacto con superficies, pueden transportar el virus a las mucosas, provocando que el individuo se infecte con la enfermedad (Bao et al., 2020).

Cómo y cuándo usar cubrebocas

Aunque el CDC de Estados Unidos, recomienda el uso de cubrebocas en caso de presentar tos, estornudos o, en su caso, a personas que tengan bajo su cuidado individuos enfermos; actualmente cada país determina si su uso es obligatorio en espacios públicos y en qué condiciones. Los cubrebocas son efectivos sólo cuando se usan en combinación con todas las recomendaciones previamente mencionadas.

 

En caso de usar un cubrebocas, se debe saber cómo usarlo y desecharlo adecuadamente:

  1. Antes de colocarse el cubrebocas, lavar las manos con agua y jabón o solución con al menos 70% de alcohol.

  2. Cubrir la boca y nariz con el cubrebocas, asegurándose que no haya espacios entre la cara y el cubrebocas.

  3. Evitar tocar el cubrebocas mientras se está usando; si se hace, limpiar las manos con agua y jabón o solución alcohólica inmediatamente.

  4. Reemplazar el cubrebocas si se humedece, y no reutilizar si son de material de un solo uso.

  5. Remover el cubrebocas empezando por la parte trasera; desechar inmediatamente en un bote cerrado; limpiar las manos como se mencionó anteriormente (WHO, 2020a, 2020b).

Finalmente, hay que recordar que en el pasado han existido brotes de enfermedades respiratorias que han alcanzado la clasificación de epidemias. Como ejemplos tenemos: SARS, MERS e, inclusive, el caso particular de México, en donde el brote de Influenza H1N1 requirió medidas de aislamiento para evitar la propagación. Todas las enfermedades antes mencionadas fueron controladas y, si se mantienen los controles adecuados, así como las medidas de higiene, es posible que regresemos a nuestras actividades poco a poco. Además, el desarrollo científico y tecnológico permitirá tener un tratamiento o vacuna en el futuro próximo.

Referencias:

Andersen, K. G., Rambaut, A., Lipkin, W. I., Holmes, E. C., & Garry, R. F. (2020). The proximal origin of SARS-CoV-2. Nature Medicine, 26(4), 450–452. Recuperado de https://doi.org/10.1038/s41591-020-0820-9

 

Asadi-Pooya, A. A., & Simani, L. (2020). Central nervous system manifestations of COVID-19: A systematic review. Journal of the Neurological Sciences, 11(413), 116832. Recuperado de https://doi.org/10.1016/j.jns.2020.116832

 

Bao, L., Deng, W., Gao, H., Xiao, C., Liu, J., Xue, J., Lv, Q., Liu, J., Yu, P., Xu, Y., Qi, F., Qu, Y., Li, F., Xiang, Z., Yu, H., Gong, S., Liu, M., Wang, G., Wang, S., … Qin, C. (2020). Reinfection could not occur in SARS-CoV-2 infected rhesus macaques. BioRxiv, 2020.03.13.990226. https://doi.org/10.1101/2020.03.13.990226

 

Chen, Y., Liu, Q., & Guo, D. (2020). Emerging coronaviruses: Genome structure, replication, and pathogenesis. Journal of Medical Virology, 92(4), 418–423. https://doi.org/10.1002/jmv.25681

 

Corman, V. M., Landt, O., Kaiser, M., Molenkamp, R., Meijer, A., Chu, D. K. W., Bleicker, T., Brünink, S., Schneider, J., Schmidt, M. L., Mulders, D. G. J. C., Haagmans, B. L., Van Der Veer, B., Van Den Brink, S., Wijsman, L., Goderski, G., Romette, J. L., Ellis, J., Zambon, M., … Drosten, C. (2020). Detection of 2019 novel coronavirus (2019-nCoV) by real-time RT-PCR. Eurosurveillance, 25(3). Recuperado de https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045

 

Cyranoski, D. (2020, March 1). Mystery deepens over animal source of coronavirus. Nature, 579(7797), 18–19. Recuperado de https://doi.org/10.1038/d41586-020-00548-w

 

FDA [Food and Drug Administration]. (2020a). FDA cautions against use of hydroxychloroquine or chloroquine for COVID-19 outside of the hospital setting or a clinical trial due to risk of heart rhythm problems | FDA. Recuperado de https://www.fda.gov/drugs/drug-safety-and-availability/fda-cautions-against-use-hydroxychloroquine-or-chloroquine-covid-19-outside-hospital-setting-or

 

FDA [Food and Drug Administration. (2020b). Recommendations for Investigational COVID-19 Convalescent Plasma | FDA. Recuperado de https://www.fda.gov/vaccines-blood-biologics/investigational-new-drug-ind-or-device-exemption-ide-process-cber/recommendations-investigational-covid-19-convalescent-plasma

 

Gao, Q., Hu, Y., Dai, Z., Wu, J., Feng, X., & Wang, J. (2020). The Epidemiological Characteristics of an Outbreak of 2019 Novel Coronavirus Diseases (COVID-19) — China, 2020. China CDC Weekly, 2020, Vol. 2, Issue 8, Pages: 113-122, 2(8), 113–122. https://doi.org/10.46234/CCDCW2020.032

 

Gilead. (2020, April 29). Gilead Announces Results From Phase 3 Trial of Investigational Antiviral Remdesivir in Patients With Severe COVID-19. Recuperado de https://www.gilead.com/news-and-press/press-room/press-releases/2020/4/gilead-announces-results-from-phase-3-trial-of-investigational-antiviral-remdesivir-in-patients-with-severe-covid-19

 

Waggoner, J. J., Stittleburg, V., Pond, R., Saklawi, Y., Sahoo, M. K., Babiker, A., Hussaini, L., Kraft, C. S., Pinsky, B. A., Anderson, E. J., & Rouphael, N. (2020). Triplex Real-Time RT-PCR for Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2. Emerging Infectious Diseases, 26(7). https://doi.org/10.3201/eid2607.201285

 

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WHO [World Health Organization]. (2019, March 11). Middle East respiratory syndrome coronavirus (MERS-CoV). https://www.who.int/en/news-room/fact-sheets/detail/middle-east-respiratory-syndrome-coronavirus-(mers-cov)

 

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WHO [World Health Organization]. (2020b). Coronavirus disease (COVID-19) advice for the public: When and how to use masks. https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/when-and-how-to-use-masks

 

WHO [World Health Organization]. (2020c). DRAFT landscape of COVID-19 candidate vaccines - 4 April 2020. https://www.who.int/blueprint/priority-diseases/key-action/Novel-Coronavirus_Landscape_nCoV-4april2020.pdf?ua=1

 

WHO [World Health Organization]. (2020d, April 17). Q&A on coronaviruses (COVID-19). https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/q-a-coronaviruses

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