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Salud en tiempos de coronavirus

Ainoa Nieto Claudín

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Si bien la relación entre las enfermedades animales y humanas se conoce desde hace mucho tiempo, la medicina y la veterinaria evolucionaron de manera independiente hasta bien entrado el siglo XX. “One Health” (traducido literalmente como “Una Salud”) es un movimiento internacional que reconoce que la salud de los animales (silvestres, domésticos y humanos) y la salud del medio ambiente son interdependientes. Es decir, no podemos afectar a una sin afectar a la otra (Fisman et al., 2010).

 

Salud es un concepto muy utilizado, pero poco comprendido en nuestra sociedad moderna. “Salud” no es solamente la ausencia de enfermedad; es un estado de bienestar que abarca nuestro bienestar físico, psicológico y social. Es un término que evoca equilibrio, y que, sin embargo, parece haber perdido su significado en estos últimos meses. La humanidad enfrenta a un enemigo invisible e incierto: un virus que no conoce de fronteras, raza o ideología, y que se ha extendido a más de 180 países en todo el mundo. Un sinnúmero de términos médicos ha inundado los medios de comunicación, llegando a millones de hogares en todo el mundo y muchas personas han usado por primera vez en su vida una mascarilla. Pero ¿entendemos realmente el origen de esta pandemia?

Para empezar, debemos comprender que la salud de las personas depende de la salud de los animales que nos rodean. Numerosas enfermedades humanas son transmitidas por animales. Tal es el caso del Ébola, el Zika, la Rabia, el Dengue, la Tuberculosis, la Influenza o la recién descubierta COVID-19, entre muchas otras. Sin ir más lejos, desde el 2019, el Dengue ha infectado a más de 5 millones de personas en todo el mundo, siendo el mayor brote registrado hasta la fecha para América Latina (MSP Ecuador, 2019). En el caso de la COVID-19, se cree que los murciélagos y otras especies silvestres han podido jugar un papel decisivo en la transmisión del virus a los seres humanos (Lam et al., 2020).

Pero esto no significa que los animales sean responsables de transmitirnos sus enfermedades. Somos los seres humanos los que, a base de colonizar la naturaleza, hemos provocado un contacto mucho más estrecho con estas especies. Los murciélagos, por ejemplo, juegan un papel decisivo en el equilibrio de la naturaleza. Un murciélago puede comer más de 1000 mosquitos por hora, polinizar plantas y dispersar semillas a grandes distancias. El papel que juegan estos mamíferos alados en los ecosistemas es fundamental, reduciendo significativamente las poblaciones de mosquitos y otros insectos que pueden transmitirnos enfermedades.​

La Dra. Sharon Deem, directora del Instituto de Medicina de la Conservación del Zoológico de Saint Louis señala que: “Los seres humanos hemos creado el ambiente ideal para la dispersión de enfermedades a nivel mundial” (Deem et al., 2019). El ser humano está ocasionando la mayor extinción en la Tierra desde la era de los dinosaurios. Y no es para menos. La expansión de la agricultura y la ganadería intensivas, la contaminación de suelos y agua, la tala indiscriminada, la caza, la pesca, el tráfico de especies y el cambio climático parecen imparables. Sin ir más lejos, según un informe del 2019, Ecuador se sitúa como el país con mayor tasa de deforestación de toda América Latina (El Universo, 2019). La salud de los ecosistemas también nos afecta.

El ser humano es la especie más abundante del planeta, con una población de más de 7.770 millones. Si sumamos el número total de seres humanos y cabezas de ganado que existen (vacas y cerdos) llegamos a conformar el 96% de los mamíferos conocidos en todo el mundo. En otras palabras, solo un 4% de los mamíferos en la Tierra son animales silvestres (Bar-On et al., 2018).

Y es que todo está conectado. La arena del desierto del Sahara viaja más de 6000 kilómetros desde el Norte de África para nutrir con sus minerales el suelo de la selva amazónica (Martins, 2018). La Amazonía por su parte abarca el bosque tropical más grande del mundo y produce el 20% del oxígeno del planeta. Sumar enriquece, restar empobrece. Menos animales, menos plantas, menos árboles, menos agua, menos recursos naturales…. Esto sólo puede transformarse en menos vida, o una vida de peor calidad; es decir, menos salud.

Si miramos desde esta perspectiva, la situación sanitaria global que estamos presenciando cobra otra dimensión. Nuestras acciones y decisiones –como individuos, como sociedad y como especie – tienen consecuencias, que pueden ser permanentes e irreversibles. Y nuestros ecosistemas, contaminados, vacíos y frágiles van a favorecer el salto de las enfermedades hacia los humanos (y viceversa) (Keesing et al., 2010).

A pesar de todo, estamos a tiempo. Es momento de reflexionar, de mirar con las gafas de “One Health” y tomar decisiones que nos encaminen hacia un futuro con más y mejor salud. La protección de los ecosistemas y su biodiversidad es y será siempre nuestra mejor defensa contra la enfermedad. Manos a la obra.

Referencias:

Bar-On, Y. M., Phillips, R., & Milo, R. (2018). The biomass distribution on Earth. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 115(25), 6506–6511. https://doi.org/10.1073/pnas.1711842115

 

Deem, S. L., Lane-deGraaf, K. E., Rayhel E. A. (2019). Introduction to One Health. An interdisciplinary apporach to Planetary Health. Wiley, Inc.

 

Ecuador es el país con la mayor tasa de deforestación de Latinoamérica en comparación con su tamaño, incluso más que Brasil (2019). El Universo. Recuperado de: https://www.eluniverso.com/noticias/2019/11/24/nota/7616396/estado-bosques-nativos-ecuador-deforestacion

 

Enfermedades transmitidas por vectores: Dengue. Ecuador. SE 01-14/ 202. Ministerio de Salud Pública, Ecuador. Recuperado de: https://www.salud.gob.ec/estrategia-nacional-de-control-del-dengue

 

Fisman, D. N., & Laupland, K. B. (2010). The “One Health” paradigm: Time for infectious diseases clinicians to take note? Canadian Journal of Infectious Diseases and Medical Microbiology, 21(3), 111–114. https://doi.org/10.1155/2010/420628

 

Keesing, F., Belden, L. K., Daszak, P., Dobson, A., Harvell, C. D., Holt, R. D., Ostfeld, R. S. (2010). Impacts of biodiversity on the emergence and transmission of infectious diseases. Nature, 468(7324), 647–652. https://doi.org/10.1038/nature09575

 

Lam, T. T.-Y., Shum, M. H.-H., Zhu, H.-C., Tong, Y.-G., Ni, X.-B., Liao, Y.-S., Guan, Y. (2020). Identifying SARS-CoV-2 related coronaviruses in Malayan pangolins. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2169-0

 

Martins, A. (2018). Del Sahara al Amazonas: 4 fascinantes impactos del polvo del desierto que viaja miles de kilómetros para llegar a América Latina. BBC News. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45019573

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