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COVID-19, aliada estratégica o enemiga del medio ambiente

Diego Jarrín Valencia

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En una mirada inicial es posible considerar a la COVID-19 como aliada estratégica para el medio ambiente, debido a que el confinamiento ha sido aplicado en todo el mundo como medida obligatoria para combatir la pandemia. La reducción del tránsito o la paralización de actividades en industrias ha reducido el efecto que puede producirse en el cambio climático por el denominado efecto invernadero, que no es otra cosa que la acumulación de gases en la atmósfera del planeta generando un incremento de su temperatura.

Una investigación publicada en la página medRexiv afirma que, en China, la concentración de dióxido de nitrógeno, componente de los gases de efecto invernadero, disminuyó sus niveles aproximadamente en un 31% (Chen et al., 2020). Convirtiéndose en un ejemplo cuantificable de los posibles efectos positivos de la COVID-19 para el medio ambiente.

Pero ¿qué es lo que sucederá cuando se reduzcan las medidas de aislamiento social y se reactive la producción industrial, turismo, comercio y transporte? ¿Los gases de efecto invernadero volverán a sus niveles habituales? Para responder esta interrogante, tendríamos que conocer a detalle el comportamiento social de la población respecto al cuidado del medio ambiente post cuarentena.

Después de haber transcurrido aproximadamente medio año del brote inicial de la pandemia, los gobiernos se han visto en la necesidad de reducir las medidas de confinamiento con el fin de reactivar las actividades económicas de cada país. Esta situación implica que el escenario inicialmente positivo se revierta y vuelva a incrementar los gases de efecto invernadero, una vez que las personas reactiven sus actividades cotidianas.

Además de la preocupación de los gases de efecto invernadero, otro aspecto a considerar es la cantidad de los residuos sólidos producidos a causa de la pandemia. Por ejemplo, en el hospital en Wuhan (China), durante el brote de la pandemia produjo en promedio 240 toneladas métricas diarias de material de bioseguridad comparado con su anterior promedio de 40 toneladas (Calma, 2020). Por lo contrario, las cifras indican que no todos los efectos de la COVID-19 para el medio ambiente son positivos.

En la denominada nueva normalidad, la reducción de residuos hospitalarios es un aspecto no factible, considerando que parte de estos son utilizados como equipos de protección personal para evitar el contagio de la enfermedad. Dicha normalidad  significa que se pueda tomar medidas adicionales para reducir la cantidad de residuos sólidos generados. Una opción sería el impulso de procesos de educación para la separación en fuente, que consiste en separar residuos orgánicos, inorgánicos y sanitarios dentro del hogar, actividades que pueden ser realizadas por todos los ciudadanos. Anclado a un sistema municipal de recolección diferenciada que permita recoger los materiales separados en el hogar y así gestionarlos de una manera más apropiada, podríamos estar hablando de un cambio de conducta para reducir los efectos.

Otra medida favorable que puede ser promovida por organizaciones internacionales, gobiernos y empresa privada sería el impulso de iniciativas de innovación como la biotecnología, la cual, a través del uso de microorganismos, puede crear tecnología para la degradación de residuos sólidos.

Es innegable que en todo ámbito a nivel mundial la COVID-19 ha desencadenado una crisis que implica obligatoriamente el cambio de muchos hábitos, prácticas y políticas. El cuidado del medio ambiente no es una excepción. Este escenario de nuevas realidades nos obliga a los seres humanos a buscar la manera de adaptarnos y salir de esta pandemia sin generar problemas paralelos que se reviertan en nuestra contra como sería el caso de la contaminación ambiental.

Que la aparición del virus sea un aliado o un enemigo del medio ambiente a futuro, dependerá directamente del comportamiento humano, definitivamente el esfuerzo será arduo, pero más allá de posible, es necesario. Los gobiernos y la propia ciudadanía no deben restarle importancia a todas aquellas medidas que permitan reducir los impactos negativos que pueda tener el deterioro del medio ambiente en la calidad de vida de la humanidad.

Referencias:

Calma, J., 2020. The Verge: The COVID-19 pandemic is generating tons of medical waste. Recuperado el 24 de abril 2020, de [Página web]. Recuperado de https://www.theverge.com/2020/3/26/21194647/the-covid-19-pandemic-is-generating-tons-of-medical-waste

 

Chen, K., Wang, M., Huang, C., Kinney, P.L., Paul, A.T., 2020. Air pollution reduction and mortality benefit during the COVID-19 outbreak in China. medRxiv https://doi.org/ 10.1101/2020.03.23.20039842.

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