La Ciencia:

¿Historia de hombres o de mujeres?

Por: Alba Narváez Coronel

En las distintas culturas y sociedades existen personas que se dedican a cultivar diversas áreas y formas del conocimiento. A pesar de ello, la historia de la ciencia se muestra como una historia de hombres y sus hitos: las mujeres, a lo largo de la historia, no han sido reconocidas como descubridoras o protagonistas de sucesos científicos. Muchas de ellas tuvieron que trabajar a la sombra de un hombre: jefe, padre, esposo o hermano, siendo sus aportes invisibilizados o incluso apropiados por quien apoyaban.

Marie Curie, física, fue esposa de Pierre Curie. Ella ganó dos premios Nobel, uno en conjunto con su esposo y otro, individualmente, en 1906. La física Mileva Maric fue la primera esposa de Albert Einsten. La astrónoma María Winkelmann-Kirch, fue ayudante de Christopher Arnold y esposa del astrónomo Gottfried Kirch. La química Marie-Anne Pierrette Paulze-Lavoisier fue esposa de Antoine Laurent Lavoisier. La microbióloga Esther Lederberg fue esposa de Joshua Lederberg. La biofísica Rosalind Franklin trabajó con James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins. Las científicas señaladas fueron algunas de las mujeres que aportaron a la ciencia, pero no fueron reconocidas como se merecen.

Así también, las mujeres no tenían derecho a seguir estudios superiores o a sufragar. “El acceso a las universidades se produce, en casi todos los países occidentales, de forma generalizada en la segunda mitad del siglo XIX” (Pérez, 2019). En Ecuador, Matilde Hidalgo fue la primera mujer se graduó de doctora en medicina, y la primera mujer que votó.

(…) Matilde se convierte en la primera mujer en ejercer el sufragio en el Ecuador y América Latina en el año 1925, abriendo, de esta manera, el camino para que muchas otras mujeres puedan ejercer este derecho (Benítez, 2015). El voto es un derecho básico, sin embargo, de lo cual, las mujeres tuvieron que luchar por conseguirlo. El hecho da la pauta para entender la limitación que ellas tenían para actuar y desenvolverse en la vida social, incluido el campo de la ciencia. En la actualidad el relegamiento de las mujeres subsiste.

El interés por las relaciones entre género, ciencia y tecnología y la relevancia de la variable género para los estudios de ciencia y tecnología, surge de investigaciones feministas acerca del escaso número de mujeres en la historia de la ciencia y sobre las barreras institucionales y sociopsicológicas que han obstaculizado, y siguen obstaculizando, el acceso de las mujeres a la ciencia y la tecnología (Pérez, 2001).

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO,2019), aunque hay más niñas matriculadas en la primaria, ellas son las que menos se deciden a estudiar ciencias o matemáticas y las que menos posibilidad tienen de consolidar una carrera científica. Los prejuicios, las normas sociales y las expectativas limitan la calidad de la educación y de las asignaturas que estudian muchas niñas y mujeres. Éstas se encuentran particularmente en franca minoría en las disciplinas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) (UNESCO, 2019).

La relación mujer y ciencia progresa a paso corto en las instituciones. Por ejemplo, en las universidades, la mayoría de las autoridades, docentes e investigadores son hombres, aunque no haya restricciones para que las mujeres ejerzan la docencia o alcancen cargos directivos. Las mujeres tienen derecho a matricularse en todas las carreras, tienen derecho a aprender y a exponer su conocimiento, pero sobretodo a ser reconocidas por sus méritos y logros.

Existen estudios sobre trabajo científico y escritura de artículos científicos realizados por mujeres en relación a trabajos de hombres. Aunque a lo largo de sus discursos se visibilizan claros ejemplos de las desigualdades experimentadas, el reconocimiento explícito de los mecanismos y de las prácticas de subordinación, que minan su avance profesional, es notoriamente escaso. (Martínez y Urrea, 2018).

Los resultados de las investigaciones mencionadas demuestran que prevalece la herencia discriminatoria hacia las mujeres científicas e investigadoras. A pesar de ser un fenómeno arraigado en la sociedad. Sin embargo, día a día las mujeres demuestran que tienen la capacidad de producir trabajo científico mejor o igual que el de sus pares masculinos.

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Referencias:

Pérez, E. (2001). La perspectiva de género en ciencia y tecnología: innovación y nueva caracterización de las disciplinas. En Ciencia, Tecnología, Sociedad y Cultura en el cambio de siglo. López Cerezo J. y Sánchez Ron J. Editores: Madrid. Biblioteca Nueva OEA. Pág. 284.

Pérez, E. (2019). Nuevos conocimientos desde una perspectiva feminista. En Impacto de las mujeres en la ciencia. Pessina, María y Molina Camilo Editores: Quito. Ciespal. Pág. 17.

 

Benítez Correa, C.D. (2015). Matilde Hidalgo, la mujer que creyó en los derechos de las mujeres. En Locas, escritoras y personajes femeninos cuestionando las normas: XII Congreso Internacional del Grupo de Investigación Escritoras y Escrituras (131-144), Sevilla: Alciber. Recuperado de https://idus.us.es/handle/11441/54699.

 

Martínez, M.A. y Urrea, M.E. (2018-10-30). Las voces de las líderes de la Universidad de Alicante sobre las cuestiones de género. Revista Ciencias Sociales: Género, poder y liderazgo. (40): Universidad Central del Ecuador. Recuperado de http://revistadigital.uce.edu.ec/index.php/CSOCIALES/issue/view/Revista%20Ciencias%20Sociales%20No.%2040.             

 

UNESCO (2019). La educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Recuperado de https://es.unesco.org/themes/educacion-igualdad-genero/stem