Ciencia y prejuicio social:

"La homosexualidad como anomalía científica"

Por: Esteban Rojas Chávez

Desde finales del siglo XIX, ha existido interés por entender el origen de la homosexualidad, dada su condición de diferente en el contexto de una relación heterosexual (hombre – mujer).  Este interés selectivo nació de la convicción de la sociedad de que las relaciones entre gays, lesbianas, o cualquier diferente, son una anomalía, algo que no cabe en la “normalidad” y que tiene que curarse (Herrero, 2001).


En 1825, el médico Alexander Morrison, influenciado por esta idea, trató por primera vez a la homosexualidad como un “desequilibrio mental parcial” (Herrero, 2001). En años posteriores, surgieron teorías psicológicas que catalogaron a este desequilibrio como una enfermedad mental, cuyo diagnóstico variaba de una inversión sexual a una neurosis (Annicchiarico, 2009).


A partir de este momento, se originó un “problema médico” que era aceptado como el único fundamento científico para explicar las relaciones homosexuales durante el siglo XX (Herrero, 2001). Poco a poco, varios de estos estudios tomaron protagonismo en el imaginario colectivo, incrementando la discriminación que ha acompañado a la realidad LGBTI+ hasta la actualidad (Haider-Markel y Joslyn, 2008) y reforzando este comportamiento bajo el supuesto de que hay teorías científicas que lo justifican.

Las teorías biológicas de la homosexualidad


Conforme las teorías psicológicas avanzaban, se desarrollaban otras con un enfoque biológico, dirigidas a entender la homosexualidad desde la estructura y los procesos vitales del individuo (Herrero, 2001). Desde la neuroanatomía y la genética se proveyeron conceptos y argumentos para proponer estas teorías, en desmedro de otras disciplinas de conocimiento como la endocrinología que no había desarrollado técnicas experimentales en humanos hasta décadas recientes (Herrero, 2001; Annicchiarico, 2009).


En 1991, el neurobiólogo Simon LeVay, estudió las diferencias microscópicas en el tamaño de una sección del hipotálamo (INAH-3) en el cerebro de hombres heterosexuales y homosexuales (LeVay, 1996). Los resultados establecieron diferencias de tamaño que determinan la conducta sexual entre ambos, siendo INAH-3 más pequeño en hombres homosexuales (Annicchiarico, 2009). Sin embargo, debido a la metodología utilizada, sus resultados carecieron de credibilidad.


Por otra parte, la teoría genética explica la homosexualidad como la expresión de una región cromosómica (Xq28) del ADN, involucrada en la orientación sexual de una persona (Hamer y Charles, 1993). En la actualidad, esta teoría tiene gran relevancia, siendo la más estudiada al intentar establecer el origen natural de la homosexualidad en la población (Haider-Markel y Joslyn, 2008).

¿Cómo han influenciado estas teorías en la sociedad?


Según Szasz (1997), psicólogos y psiquiatras son los guardianes de la salud mental, que catalogan como patológico todo aquello que se deriva del prejuicio social. Con esta premisa, se entiende la influencia que la sociedad ha tenido en la ciencia. No obstante, la ciencia también ha sido protagonista de alimentar dicho prejuicio en las personas (Herrero, 2001).


Así, mediante la interpretación de teorías científicas, la sociedad ha justificado la discriminación a homosexuales, incrementado la homofobia y con ello, la persecución y asesinatos hacia estas personas (Garretson y Suahy, 2016). En el mejor de los casos, eran enviados a centros de conversión, donde se aplicaban terapias de castración química, cirugías cerebrales, choques eléctricos, entre otras (Annicchiarico, 2009).


Esta realidad ha ido cambiando, en parte, por los reclamos de la comunidad LGBTI+, como los disturbios de Stonewall en 1969 (Herrero, 2001). Eventualmente, la lucha por los derechos homosexuales se profundizó, logrando la eliminación de la homosexualidad como enfermedad mental en Estados Unidos en 1973 (Sheldon, Pfeffer, Epstein, Feldbaum, & Petty, 2007), y a nivel mundial en 1990 (Cáceres, Talavera, & Mazín Reynoso, 2013). 


Actualmente, diversas disciplinas científicas han cambiado su modo de aproximación a la homosexualidad, dejando de considerarla una anomalía. Según Haider-Markel y Joslyn (2008), desde inicios del siglo XXI, la diseminación de los conceptos y resultados de la teoría genética, ha permitido un gran avance en el entendimiento y aceptación de la homosexualidad por la sociedad estadounidense, reflejado en la incorporación de derechos civiles, como la aprobación del matrimonio igualitario en distintos estados (Garretson y Suahy, 2016).


En conclusión, tanto ciencia, como sociedad, han contribuido de diferentes formas para fomentar la discriminación hacia homosexuales. Conforme han avanzado los estudios científicos y han ocurrido hitos sociales, la discriminación ha disminuido, aunque están lejos de ser erradicadas. Por su parte, las teorías científicas y su interpretación siempre estarán sujetas a controversia, por lo que es importante tener en cuenta que la ciencia no se detiene y los resultados o ideas estarán sujetos a cambios. Por ello, abordar la homosexualidad desde la ciencia necesitará estudios interdisciplinarios y diversos, dejando de lado la ridiculización e incluyendo a la comunidad LGBTI+ como protagonistas de la investigación.

Referencias:

Annicchiarico, I. (Mayo-Agosto de 2009). Psychobiology of Male Homosexuality: Recent Findings. Universitas Psychologica, 8(2), 429-446.


Cáceres, C. F., Talavera, V. A., & Mazín Reynoso, R. (2013). Diversidad Sexual, Salud y Ciudadanía. Rev Peru Med Exp Salud Pública, 30(4), 698-704.

 

Garretson, J. y Suahy, E. (2016). Scientific Communication about Biological Influences on Homosexuality and the Politics of Gay Rights. Political Research Quarterly, 69(1), 17-29.

 

Haider-Markel, D. y Joslyn. (2008). Beliefs About The Origin of Homosexuality and Support for Gay Rights. Public Opinion Quarterly, 72(2), 291-310.

 

Hamer, D. y Charles, T. (1993). A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation. Science 261, 321-327.

 

Herrero, J. A. (2001). La Sociedad Gay. Una invisible minoría. Madrid, España: Foca.

 

LeVay, S. (1996). Queer Science: The Use and Abuse of Research into Homosexuality. Massachusetts: The MIT Press.

 

Sheldon, J., Pfeffer, C., Epstein, T., Feldbaum, M., & Petty, E. (2007). Beliefs About the Etiology of Homosexuality and About the Ramifications of Discovering Its Possible Genetic Origin. Journal of Homosexuality, 3 y 4(52), 111-150. doi:10.1300/J082v52n03_06

 

Szasz, T. (1997). The Manufacture of Madness: A Compartive Study of the Inquisition and the Mental Health Movement. New York: Syracuse University Press.