• Jessy Ramírez

Mujeres en la Ingeniería: Desafiando estereotipos


Escrito por Jessica Paola Ramírez García


La equidad de género busca avanzar y prevalecer como la nueva normalidad para dar libertad de vida, sin juicios, sin críticas de fondo acerca de nuestra capacidad o habilidad de ser lo que queramos ser. Las mujeres de esta generación hemos aprendido a levantar la voz, contribuyendo con ideas propias y poniéndolas en práctica, rompiendo con el estereotipo de que la ingeniería es solo para hombres.


Mi nombre es Jessica, y hoy te cuento mi experiencia sobre cómo llegué a ser Ingeniera Eléctrica.


Todo empieza desde que era pequeña, con la curiosidad propia de esa edad y con el empeño de saber cómo envían la energía para encender un foco, no importó que usaran palabras y dibujos para que yo pudiese entender, jamás fue suficiente, yo deseaba ver en la vida real cómo funcionaba un foco... En realidad deseaba ver cómo funcionamiento todo.


Es así que empecé mi camino, en el colegio tuve la oportunidad de estudiar una especialidad en la que mi entorno fue mayoritariamente masculino, siendo la única mujer de mi curso en la especialidad de Físico-Matemático. Tiempo después ingresé a la universidad, pese a que mi familia me advirtió que no encontraría otras mujeres en la carrera de Ingeniería Eléctrica; gratamente encontré varias compañeras que demostraron la creciente participación de las mujeres interesadas en las especialidades técnicas.


Durante esta etapa de mi vida me encontraba bajo constante búsqueda para ampliar mis habilidades, buscando involucrarme en grupos de investigación y siendo parte de procesos de programación en competencias. Las oportunidades dentro del campo de la ingeniería se presentan todo el tiempo, pero para alcanzarlas se debe hacer un esfuerzo extra para adquirir las habilidades que van a destacar tu perfil entre el de los demás. Por este motivo me uní al IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y al PES (Power & Energy Society), dos iniciativas que tienen como objetivo poner la ingeniería al servicio de la humanidad, y que permiten a sus miembros ganar experiencia en competencias reales entre universidades; formando grupos de trabajo con diversas opiniones, capaces de trabajar bajo presión y multifacéticos, todo esto desarrollado desde la inteligencia emocional. Toda la experiencia que adquirí en estos encuentros tomó tiempo, errores y aciertos, y me llevó a evolucionar en una mejor versión de mi misma como persona y profesional.


Tuve la grandiosa oportunidad ser parte de varios proyectos que recuerdo con gran cariño. Pude compartir con niños y niñas de comunidades, fui parte de espacios donde el conocimiento se transformó en sueños, donde el anhelo por estudiar y superarse surgió desde el juego, donde los pequeños y pequeñas hablaban sobre crecer y no dejar de estudiar y aprender. Pude presenciar y ser parte de la experiencia de niñas que se atrevieron a cortar cables, cortar madera, a cuestionarse si querían ir al curso de cocina o al taller de carpintería o electricidad... Pude vivir la libertad del pensamiento y la libertad de creer y crear...


He podido ser parte de grupos de estudiantes que con trabajo duro y mucha vocación realizaron ferias de Ingeniería Eléctrica en universidades, estudiantes que construyeron sus propios prototipos, que organizaron competencias y que se atrevieron a ir más allá de lo que se esperaba de ellos... Cada paso hizo de mí una persona segura, una personas que no teme hablar, una persona que no teme expresarse y que es capaz de ejecutar cualquier idea.


Una vez que culminé mis estudios me incorporé a la vida laboral, y allí he encontrado varios retos que van desde ser parte de empresas que cuentan con espacios de aseo solo para hombres, pasando por tener ropa de trabajo solo mis compañeros, hasta encontrarme ante opiniones divididas sobre la participación de mujeres en el campo de la Ingeniería Eléctrica, e incluso constantes comentarios asumiendo que soy débil por ser muy femenina o muy joven para el trabajo de campo. Pero no todo es malo, también he encontrado el apoyo de profesionales con experiencia nacional e internacional que están a favor de la equidad e igualdad, y creen en la inclusión sin hacer distinción alguna de su género. Pude conocer otras ingenieras que pese al miedo al rechazo, han mantenido sus ideales y se han hecho cada vez más fuertes, creativas e innovadoras... Mujeres que han forjado su carácter y aman su trabajo... Mujeres que se aman a sí mismas mientras aman lo que hacen.


Es verdad que la mujeres tenemos debilidades como cualquier ser humano, pero somos perseverantes, pacientes y tolerantes. Estamos impulsando un cambio basado en fuerza, capacidad e inteligencia. Las Ingenieras Eléctricas tenemos la oportunidad de transformar la energía para encender no solo un foco, sino una red que ilumine el mundo entero; sí, hay dificultades, pero somos generadoras de ideas y somos capaces de superar cualquier reto que nos pongan en frente. Cada generación de ingenieras ha dejado un legado, y es obligación de nuestras generaciones continuarlo, y así un día alcanzar un mundo donde las mujeres puedan desenvolverse en espacios llenos de respeto, justicia, equidad e igualdad.


Por un mundo con más niñas, jóvenes y mujeres en la ciencia... ¡Arriba el 11F!

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