Por Doménica López Lucero


La motivación es el motor para el aprendizaje de una nueva habilidad o conocimiento, mientras que el interés es el combustible; especialmente en niños, niñas y adolescentes. Las fuentes de aprendizaje, el ambiente, y la forma en la que se transmite el conocimiento son aspectos delicados en las edades de desarrollo durante la infancia y la adolescencia que pueden marcar de manera trascendental la inclinación de los jóvenes al arte, el deporte y la ciencia. Los últimos dos años han reflejado la importancia del acercamiento a la ciencia desde edades tempranas, sin embargo, se ha observado que el interés de los niños y niñas por la ciencia decae a lo largo del tiempo hasta llegar a la secundaria. Por lo tanto, ayudar a que los niños y niñas no pierdan el estímulo de involucrarse en la ciencia es uno de los principales objetivos para los maestros, padres y adultos que formen parte del círculo del infante.


Existen varios obstáculos que se presentan al momento de introducir a los niños y niñas en la ciencia. Estudiantes de primer grado han demostrado presentar dificultades para distinguir que están aprendiendo ciencia en la escuela, ya sea porque el contenido de las clases se muestra demasiado extravagante, fantasioso o artístico. Por ejemplo, en las clases de ciencia las actividades como colorear insectos, o hacer figuras de papel de animales pueden ser confundidas por los niños y niñas, de tal manera que no reconocen que están estudiando ciencia directamente, y en su lugar comienzan a asociar estas actividades como parte del concepto de ciencia. Los niños y niñas presentan mayores inconvenientes para construir la noción de que la ciencia es una disciplina que involucra métodos, normas y procesos a diferencia del arte. Adicionalmente, se ha observado que la falta de interés por la ciencia se vincula con la incapacidad de los niños para definir a la ciencia, ya que no entienden el concepto como tal. Muchas veces, los estudiantes tienen la percepción de que la ciencia involucra personajes raros mezclando pócimas, realizando actividades riesgosas e inventando objetos excéntricos; en lugar de verla como una herramienta de utilidad para responder y formular preguntas sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.


Se han propuesto algunas estrategias que podrían ayudar a los niños y niñas a motivar su interés por la ciencia, las cuales deben ser aplicadas teniendo en cuenta la edad del estudiante. Entre ellas se encuentran:


· Visitas a centros de ciencia


Las visitas guiadas a centros de ciencia como museos interactivos de ciencia o historia natural pueden ser de gran utilidad para generar un acercamiento de los niños y niñas a la ciencia. Durante las visitas se sugiere observar el comportamiento del niño o la niña, con el fin de determinar aquello que le pareció más llamativo y a raíz de esto buscar libros didácticos o material audiovisual que impulse al niño continuar explorando. En Quito se encuentran el Museo Interactivo de Ciencia, el Vivarium, y Yaku Museo del Agua como algunos ejemplos.


· Experimentos


Realizar experimentos en casa o en la escuela ayuda a los niños a desarrollar una noción empírica y práctica sobre el proceso de experimentación. Actualmente hay muchos tutoriales en plataformas como YouTube donde las instrucciones se explican de manera sencilla para niños de todas las edades.


· Conocer personas que hacen ciencia


Presentar a profesionales de la ciencia de forma dinámica puede resultar muy beneficioso para asentar el concepto de ciencia en los niños, además de que permite eliminar estereotipos e ideas erróneas sobre lo que implica ser un científico y reafirmar que todos pueden hacer ciencia.


· Excursiones al aire libre y paseos


Llevar a los niños a sitios donde se relacionen con la naturaleza estimula a los niños a realizar preguntas y abre un espacio para el aprendizaje. Además, es la oportunidad para demostrar con ejemplos reales y concretos fenómenos científicos.

 

Referencias


1. Fortus, D., & Touitou, I. (2021). Changes to students’ motivation to learn science. Disciplinary and Interdisciplinary Science Education Research, 3(1), 1. https://doi.org/10.1186/s43031-020-00029-0

2. Marilyn Brodie. (n.d.). Science in School: The European journal for science teachers. Promoting Science and Motivating Students in the 21st Century. https://www.scienceinschool.org/article/2006/rir/

3. Patrick, H., & Mantzicopoulos, P. (2015). Young Children’s Motivation for Learning Science. In K. Cabe Trundle & M. Saçkes (Eds.), Research in Early Childhood Science Education (pp. 7–34). Springer Netherlands. https://doi.org/10.1007/978-94-017-9505-0_2

4. Matrix Education. (n.d.). 5 Hot Tips to Help Your Child Study Science at Home. https://www.matrix.edu.au/5-hot-tips-to-help-your-child-study-science-at-home/

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Escrito por Jessica Paola Ramírez García


La equidad de género busca avanzar y prevalecer como la nueva normalidad para dar libertad de vida, sin juicios, sin críticas de fondo acerca de nuestra capacidad o habilidad de ser lo que queramos ser. Las mujeres de esta generación hemos aprendido a levantar la voz, contribuyendo con ideas propias y poniéndolas en práctica, rompiendo con el estereotipo de que la ingeniería es solo para hombres.


Mi nombre es Jessica, y hoy te cuento mi experiencia sobre cómo llegué a ser Ingeniera Eléctrica.


Todo empieza desde que era pequeña, con la curiosidad propia de esa edad y con el empeño de saber cómo envían la energía para encender un foco, no importó que usaran palabras y dibujos para que yo pudiese entender, jamás fue suficiente, yo deseaba ver en la vida real cómo funcionaba un foco... En realidad deseaba ver cómo funcionamiento todo.


Es así que empecé mi camino, en el colegio tuve la oportunidad de estudiar una especialidad en la que mi entorno fue mayoritariamente masculino, siendo la única mujer de mi curso en la especialidad de Físico-Matemático. Tiempo después ingresé a la universidad, pese a que mi familia me advirtió que no encontraría otras mujeres en la carrera de Ingeniería Eléctrica; gratamente encontré varias compañeras que demostraron la creciente participación de las mujeres interesadas en las especialidades técnicas.


Durante esta etapa de mi vida me encontraba bajo constante búsqueda para ampliar mis habilidades, buscando involucrarme en grupos de investigación y siendo parte de procesos de programación en competencias. Las oportunidades dentro del campo de la ingeniería se presentan todo el tiempo, pero para alcanzarlas se debe hacer un esfuerzo extra para adquirir las habilidades que van a destacar tu perfil entre el de los demás. Por este motivo me uní al IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y al PES (Power & Energy Society), dos iniciativas que tienen como objetivo poner la ingeniería al servicio de la humanidad, y que permiten a sus miembros ganar experiencia en competencias reales entre universidades; formando grupos de trabajo con diversas opiniones, capaces de trabajar bajo presión y multifacéticos, todo esto desarrollado desde la inteligencia emocional. Toda la experiencia que adquirí en estos encuentros tomó tiempo, errores y aciertos, y me llevó a evolucionar en una mejor versión de mi misma como persona y profesional.


Tuve la grandiosa oportunidad ser parte de varios proyectos que recuerdo con gran cariño. Pude compartir con niños y niñas de comunidades, fui parte de espacios donde el conocimiento se transformó en sueños, donde el anhelo por estudiar y superarse surgió desde el juego, donde los pequeños y pequeñas hablaban sobre crecer y no dejar de estudiar y aprender. Pude presenciar y ser parte de la experiencia de niñas que se atrevieron a cortar cables, cortar madera, a cuestionarse si querían ir al curso de cocina o al taller de carpintería o electricidad... Pude vivir la libertad del pensamiento y la libertad de creer y crear...


He podido ser parte de grupos de estudiantes que con trabajo duro y mucha vocación realizaron ferias de Ingeniería Eléctrica en universidades, estudiantes que construyeron sus propios prototipos, que organizaron competencias y que se atrevieron a ir más allá de lo que se esperaba de ellos... Cada paso hizo de mí una persona segura, una personas que no teme hablar, una persona que no teme expresarse y que es capaz de ejecutar cualquier idea.


Una vez que culminé mis estudios me incorporé a la vida laboral, y allí he encontrado varios retos que van desde ser parte de empresas que cuentan con espacios de aseo solo para hombres, pasando por tener ropa de trabajo solo mis compañeros, hasta encontrarme ante opiniones divididas sobre la participación de mujeres en el campo de la Ingeniería Eléctrica, e incluso constantes comentarios asumiendo que soy débil por ser muy femenina o muy joven para el trabajo de campo. Pero no todo es malo, también he encontrado el apoyo de profesionales con experiencia nacional e internacional que están a favor de la equidad e igualdad, y creen en la inclusión sin hacer distinción alguna de su género. Pude conocer otras ingenieras que pese al miedo al rechazo, han mantenido sus ideales y se han hecho cada vez más fuertes, creativas e innovadoras... Mujeres que han forjado su carácter y aman su trabajo... Mujeres que se aman a sí mismas mientras aman lo que hacen.


Es verdad que la mujeres tenemos debilidades como cualquier ser humano, pero somos perseverantes, pacientes y tolerantes. Estamos impulsando un cambio basado en fuerza, capacidad e inteligencia. Las Ingenieras Eléctricas tenemos la oportunidad de transformar la energía para encender no solo un foco, sino una red que ilumine el mundo entero; sí, hay dificultades, pero somos generadoras de ideas y somos capaces de superar cualquier reto que nos pongan en frente. Cada generación de ingenieras ha dejado un legado, y es obligación de nuestras generaciones continuarlo, y así un día alcanzar un mundo donde las mujeres puedan desenvolverse en espacios llenos de respeto, justicia, equidad e igualdad.


Por un mundo con más niñas, jóvenes y mujeres en la ciencia... ¡Arriba el 11F!

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Actualizado: 11 feb


Escrito por Marianela Mariño, Gabriela Pazmiño y Tamia Villacrés

Crédito fotografías: Marianela Mariño y Gabriela Pazmiño

Representando al Equipo BIO-GEEC ESPE


El proyecto BIO-GEEC (consorcio alemán-ecuatoriano sobre biodiversidad) inició a raíz de la cooperación entre investigadores de las universidades alemanas de Bonn, Münster, Hamburgo, el Instituto Leibniz, y las universidades ecuatorianas de las Fuerzas Armadas ESPE, Técnica del Norte UTN, Regional Amazónica IKIAM y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador PUCE. Esta cooperación permitió unir fuerzas para proponer un proyecto macro cuya finalidad sería trabajar por la biodiversidad ecuatoriana.


Lanzamiento de BIO-GEEC dentro del programa CoCiBio. Fotografía tomada de archivos de INABIO.

Se receptaron 70 propuestas dentro del Programa Alemán-Ecuatoriano de Cooperación en Investigación sobre Biodiversidad y Cambio Climático (CoCiBio), en junio 2019 se llevó a cabo un evento donde se anunciaron los tres proyectos ganadores, y para octubre-noviembre del mismo año iniciaron a ejecutarse. Sin bien cada una de las ocho universidades participantes trabaja en áreas de investigación distintas, su objetivo general es la implementación de una base de datos con información genética de las especies más relevantes en Ecuador.


Equipo BIO-GEEC de la ESPE trabajando en la recolección de semillas de importancia ecológica en el Parque Nacional Cayambe-Coca.

El equipo de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE (HANS-BANK) trabaja con semillas andinas. Es liderado por María Claudia Segovia, Ph.D., docente e investigadora con gran experticia en la conservación de los ecosistemas altoandinos, hecho que le ha permitido direccionar los objetivos para aportar a la escasa información disponible sobre nuestros páramos. Además, cuenta con el apoyo de Marianela Mariño a nivel técnico y logístico tanto en el laboratorio como en el proyecto en general.


Involucró a cinco tesistas: Gabriela Pazmiño, Michelle Santillán, Tamia Villacrés, Zaskya Valencia y Cinthya Jiménez, cuyos trabajos de investigación se centraron en diferentes familias de plantas del páramo del Parque Nacional Cayambe Coca, cubriendo un gran rango de especies importantes en el funcionamiento de los páramos. También contó con el apoyo de varios pasantes, en su mayoría mujeres; y que son quienes han ayudado en la recolección de muestras de semillas durante las salidas de campo. El hecho de que nuestro equipo esté conformado por mujeres no ha supuesto un reto para la consecución de los objetivos planteados, sino por el contrario, la pasión y compromiso mostrado se refleja en el arduo trabajo físico requerido para recolectar las muestras en campo y bajo duras condiciones climáticas.


Todo el equipo trabajando en la recolección de semillas bajo duras condiciones climáticas.

En un inicio nos costó adaptarnos al trabajo en campo ya que como biotecnólogas muchas veces estamos acostumbradas únicamente al trabajo de laboratorio; pero con el tiempo entendimos que la toma de muestras en campo se complementa con su análisis posterior en el laboratorio. Hoy en día, aunque continuamos pasando mucho frío en las visitas a los páramos, disfrutamos de esta oportunidad de aportar a la conservación de tan preciados ecosistemas. Las salidas de campo no solo han sido un espacio de trabajo, nos han permitido compartir y disfrutar del descanso, paz y tranquilidad que los páramos ofrecen. Nos han hecho valorar mucho más los recursos naturales, y apreciar la fragilidad de estos ecosistemas a los que no les damos la importancia que merecen; no solo por su biodiversidad sino por ser fuentes de agua.


Especies vegetales con las que se ha trabajado: superior izquierda: Rubus coriaceus, superior derecha: Monticalia arbutifolia, inferior izquierda: Valeriana microphylla e inferior derecha: Disterigma empetrifolium

Uno de los mayores retos que afrontamos fueron las restricciones y complicaciones que trajo consigo la pandemia. En varias ocasiones a pesar de contar con las muestras vegetales colectadas en días pasados, los laboratorios permanecían cerrados hasta semanas después. Esta complicación en la preservación y procesamiento de las muestras, hizo que montemos nuestro propio laboratorio en casa con los medios y recursos disponibles, todo con la finalidad de evitar perder las semillas recolectadas.


Gracias a todo este esfuerzo dimos los primeros pasos y logramos obtener resultados preliminares sobre la morfología de las semillas; obteniendo información como peso, dimensiones, tipo de testa, tipo de embriones o caracterización de las estructuras de dispersión. También hemos desarrollado protocolos de germinación y viabilidad en diferentes familias vegetales de importancia ecológica para los páramos. Se han estudiado las familias Asteraceae, Caprifoliaceae, Ericaceae, Rubiaceae y Rosaceae, definiendo ciertos rasgos físicos de las semillas recolectadas, aportando al diseño de programas de conservación. Toda la información obtenida, junto con los lotes de semillas estudiadas, fueron finalmente ingresadas al banco HANS-BANK.


A la par participamos de varias actividades académicas: taller de verano realizado en IKIAM, congresos internacionales Botany 2021 e iDigBio, talleres internacionales, simposio de cierre con la presentación de pósters científicos y charlas, y demás actividades de socialización con otras universidades. Estas participación nos permitieron adquirir nuevos conocimientos y conectar con científicos interesados en nuestra línea de investigación.


HANS-BANK: primeras accesiones de semillas conservadas en el banco de semillas.

Nuestros planes a futuro son continuar investigando con las especies vegetales del páramo y contribuir al desarrollo del banco de semillas HANS-BANK, que si bien aún es un banco pequeño, estamos seguras que se convertirá en un recurso para salvaguardar las especies vegetales de este tipo de ecosistemas vulnerables a las actividades antropogénicas y al cambio climático. Nuevos estudiantes se incorporarán a este proyecto, y estamos dispuestas a recibirlos para continuar formando científicos comprometidos con la conservación.


La participación de mujeres en la conservación es fundamental, y no por su rol maternal, sino porque es constituimos el 50% de la población pensante, que debe y merece ser partícipe de la toma de decisiones y acciones en pro del ambiente; de hecho, son mujeres quienes lideran acciones de conservación en la ruralidad, con organizaciones y agrupaciones de pregrado y profesionales ligadas a la academia.


Vivimos en un mundo en el que cuando hablamos de aprendizaje y ciencia no imaginamos precisamente a las mujeres como parte de este escenario; BIO-GEEC ha mostrado que esto está muy alejado de la realidad rompiendo prejuicios y estigmas presentes dentro de la academia y la sociedad en general. Hemos probado ser un equipo que trepa montañas, se sacude el fango y continúa adelante, nos respaldamos y ayudamos mutuamente en los trabajos que cada una debía cumplir; y así conocimos el valor de la sororidad.


 

Referencias:


Primack, R., Corlett, R., Fischer, M., Gill, A.,Lockwood, J., Metzger, J., Soderstrom, B., Sodhi, N. . (2010). Empowering women facilitates conservation. Biological Conservation. doi.10.1016/j.biocon.2010.02.014

Poor, E., Imron, M., Novalina,R., Shaffer, J., Mullinax, J. (2021). Increasing diversity to save biodiversity: Rising to the challenge and supporting Indonesian women in conservation. Conservation Science and Practice. doi.org/10.1111/csp2.395

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